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El engendro
14 de diciembre de 2009
Una de las dos cosas que más me gusta hacer en la vida es opinar sobre política, de lo que nos acontece y nos afecta para bien o para mal. En los últimos años han ocurrido tantas cosas en política que resolví darme la oportunidad de hacer un análisis e intentar interpretar estos sucesos, como una manera de aportar al ciudadano corriente elementos suficientes para que saque sus propias conclusiones.
En el ejercicio del poder ha estado un partido con estructura política monolítica, en su accionar ha tratado de imponerse con características de aplanadora, con mucha arrogancia y muy poca tolerancia al derecho de disentir o de respetar al ciudadano que piensa u opina de una manera diferente a la del gobierno.
Mientras tanto la oposición, también con estructura muy similar o sea monolítica, cuya identidad se basaba en las intrigas y a la defensa de los intereses personalistas, casi siempre mimetizados en un falso control político. Estas confrontaciones de la política nos impuso un modelo nada favorable para los intereses del común de los araucanos. La política pareció entonces como un juego entre los buenos y los malos.
Lo que confundía totalmente a los araucanos era que no podían identificar quien era el bueno o quien era el malo. Solo hasta hoy podemos concluir que ambos eran del mismo equipo. Siempre manifesté que la gasolina o el ímpetu del jefe de la oposición solo le alcanzaría hasta el día que los acontecimientos políticos permitieran recibir el ofrecimiento de unas cuotas burocráticas y una buena porción de lo que se reparte en estos casos.
Me entristece hoy por hoy haber acertado en esta predicción, los resultados no son nada buenos para el pueblo araucano que tratan de engañarlo con un falso discurso de paz política. Tampoco es bueno para la casi totalidad de los militantes del partido liberal que fueron convidados de piedra a la hora de decidir si abandonaban o no las banderas de la oposición. Las últimas elecciones permitieron dar paso a lo que parecía imposible, Los dos lideres aparecieron ante los medios de comunicación con sonrisas falsas fumándose la pipa de la paz y repartiéndose el poder regional.
En las páginas sociales se anunció con bombos y platillos el acontecimiento que dio lugar a la aparición de una relación irregular que se denominó “el amancebamiento por conveniencia”. Poco tiempo después prematuramente de esta relación nació una figura política virtual irregular, siamés (ser con dos cabezas) asimétrico (el uno depende del otro) que fácilmente la podríamos denominar "El Engendro", que extraordinariamente lo defina la lengua española como aberración, fenómeno, aborto, feto o adefesio.
Esta dupla política virtual e irregular de dos cabezas diseña de forma maquiavélica los destinos políticos de nuestro departamento. El uno espera que le den los churupitos que le corresponden sobre lo pactado y el otro con los pies en polvorosa, su heredero conociendo la debilidad que existe, haciendo uso del chantaje, se atreve a intervenir inclusive dentro de la estructura del partido liberal.
Sigo creyendo que el partido liberal no ha firmado ninguna alianza y lo que se hizo se realizó a espaldas del colectivo a titulo individual y por interés netamente particular. Todavía hay tiempo de corregir, para reformular para el bien del partido y la sociedad. De todas maneras el más astuto a raíz de los últimos acontecimientos, está dispuesto a someterse estratégicamente a todos los vejámenes, con tal lo dejen de lazarillo. El está seguro, ilusionado, sueña, alucina que en la ingenuidad del actual heredero del trono, podría terminar siendo el dueño y amo absoluto del imperio regional.
Por: Cayo Mario Sepulveda Correo: Cayin60@hotmail.com |